Este es uno de esos momentos de la tele que te pueden llegar a emocionar, el papel que juega Sardá presiona a Ángel Llácer para dar su visto bueno (y no quedar fatal ante todos los espectadores) a esta fantástica actuación interpretada por una dulzura de mujer.
No hay que ser perfecto en todos los sentidos para merecerse llegar a lo más alto.


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